El tema de la seguridad aérea en Brasil está en el centro de la atención internacional luego del peor accidente aéreo ocurrido en ese país que causó la muerte de cerca de 200 personas el martes pasado en Sao Paulo.
La aerolínea American Airlines suspendió cuatro vuelos desde dos ciudades estadounidenses con destino a Brasil luego de que los radares, situados en el centro de control aéreo de Manaos, en el Amazonas, dejaron de funcionar de manera "inexplicable".
Tres de los vuelos desde de la ciudad estadounidense de Miami tuvieron de regresar a su punto de origen, al igual que uno salido de Forth Worth.
Los destinos de los vuelos eran Sao Paulo y Río de Janeiro.
Igualmente se informa de la suspensión temporal de vuelos con destino a ciudades suraméricanas y de retrasos y congestión en aeropuertos.
Según Infraero, el sistema de comunicación de los radares de la estación Cindacta-4 quedó inoperante cerca dos horas para luego volver a la normalidad.
Lula promete
En sus primeros comentarios públicos sobre el tema desde que un avión de TAM se estrellara poco después de aterrizar en el aeropuerto de Congonhas, el presidente de Brasil, Luis Inacio Lula da Silva, prometió tomar todas las medidas necesarias para prevenir nuevos desastres aéreos.
El mandatario aseguró que se reducirá el tráfico aéreo en ese aeropuerto, y que se construirá uno nuevo, y reconoció: "Nuestro sistema de aviación, pese a las inversiones que hemos hecho en expansión y modernización de casi todos los aeropuertos brasileños, está pasando por dificultades".
Entre las medidas anunciadas por el presidente está prohibir los aviones de carga, charter y ejecutivos en el aeropuerto de Congonhas.